Asante Sana Kenya

Aeropuerto de Nairobi (Kenya), 02:30 de la mañana, me voy… ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ME VOY??????????

IMPOSIBLE, imposible es poder contarle a alguien lo que siento ahora mismo.
INCREIBLE, increíble es todo lo vivido, ni me gusta ni se me da bien esto de escribir, pero cuando Álvaro me pidió que contase mi experiencia para este blog, no pude decirle que no. Esta será una entrada algo distinta de lo que estáis acostumbrados, intentaré hacerlo lo mejor posible.
BRUTAL, no encuentro un adjetivo que pueda describir este mes en África, me sabe a poco pero me llevo mucho. Fui con mi prima y me vuelvo con otra familia más formada por quince voluntarios y cinco coordinadores, cada cual a su manera y con su vida, muy distintos entre nosotros pero muy unidos. La felicidad de despertarte cada día a las 06.30 de la mañana en un octógono rodeada de 19 personas más y compartiendo colchón con mi querida prima es inexplicable.

Comienzo el viaje Sevilla – Tala: un AVE, dos aviones, un interminable matatu y llegamos; los desconocidos a los que nos unimos en Barajas eran ya mucho más que conocidos.
Comienzan las rotaciones. Primero Nairobi, Kibera y Mama Mercy. Puede que sea de las personas a las que menos les impresionó todo esto, puede que sea porque llegamos de noche, porque aquellos niños eran increíbles o simplemente porque mis compañeros eran perfectos, no lo sé, aún así nunca olvidaré despertarme pensar : ¿¿Dónde estamos por Dios???
Segunda rotación: Tala, con Ger y Gon. En Tala me sentí como en casa, risas 24 horas, mucho esfuerzo físico, mucho trabajo y muchas historias.
Última rotación: Sant Francis. Pasamos casi 3 días conviviendo con veinte niños con discapacidades físicas y psíquicas. En mi caso, fue con diferencia la experiencia más dura, fue difícil y me chocó bastante. Verles sonreír da años de vida, vida que espero que empiece a sonreírles a ellos cada vez más gracias a Más Por Ellos, vida que hará que no pase un día en el que no me pregunte que estarán haciendo.
Quiero agradecer a mi grupo de rotaciones estos días. Gracias a cada uno de vosotros por ser como sois y por todos los momentos que hemos vivido y que nos quedan Clara , Sierra, Beita y por supuesto Mar.

2Al acabar las rotaciones, nos fuimos todos los grupos al terreno.
¿¿Caos?? ¿Saldrá bien esta juntiña?
Ahora todos nos reímos de esto, no podría haber salido mejor, juntiña de acentos, de inquietudes, de historias alrededor de un fuego…. Estábamos felices, se nos notaba, era ese tipo de felicidad contagiosa, la alegría de uno inundaba al resto.
Y así comenzó el campamento. Madrugones, mucho albero, muchas beans, mucho cabbage, poca sal, mucho cansancio y muchas horas pero solo puedo deciros que merece la pena, merece la pena vivirlo y es que ni en mis mejores pensamientos pensé que este voluntariado iba a ser así. No cambio lo vivido por nada del mundo.

¿Quién me iba a decir a mí que cuando me preguntaban qué iba a estar este verano y contaba que me iba un mes a Kenia, iba a sentir lo que ahora siento? Todavía no asumo que se me hayan pasado tan rápido los días. Dicen que la cosa no es como empieza sino como acaba; sé que lo mío con África no ha acabado, lo sé y más que saberlo lo siento, volveré a poder seguir haciendo más por ellos.

3En fin, una supuesta reserva de búfalos, una motito trucada del vecino guapo y un matatu con una ventana mal cerrada, hizo que desapareciese mi mochila, en ella mi pasaporte, lo que me obligó a irme con “los Alvaros” de paseíto a la Embajada, es decir a Nairobi de nuevo.
Que me robaran tuvo su lado bueno y es que vi verdaderamente quiénes son y que hacen, vi el día a día de Álvaro. Es emocionante verle hablar con la gente, que quede con una persona a la cual no conoce de nada porque sabe que tiene dos primos huérfanos y quiere ayudarla, que Dorkas nos diese la alegría de convertirse en madre un 5 de julio, ver a ese niño con 3 horas de vida y pensar que hubiese sido de ellos dos de no haber tenido la suerte de cruzarse con Álvaro en su vida, reuniones interminables en Kibera, etc. Espero que la vida os devuelva todo lo que estáis haciendo.
Fui a África a ayudar y vuelvo con la sensación de que ha sido ella la que me ha ayudado a mí. Para intentar entenderlo tenéis que vivirlo. Deciros GRACIAS se queda corto, gracias por todo no podría haber sido mejor.

Me gustaría poder dedicarles unas palabras a cada uno de mis compañeros, pero esto se haría demasiado largo así que solo os diré que la felicidad es para los valientes, y que todo aquel que os conozca y os rodee se debe sentir privilegiado de poder hacerlo.

Recordad que la cosa no es como empieza sino como acaba y nosotros estamos empezando!!

4Solo hay un derecho humano básico: el derecho de hacer lo que a cada uno le dé la gana, y con él viene el único deber humano: Cargar con las consecuencias. Para mí las consecuencias de todo esto, me temo, que son la necesidad de volver a ÁFRICA, acabar la carrera de una vez con la motivación de poder volver, que sea verano para poder volver y todo así.

“…pero no somos de piedra, nacimos de la erosión…”

Ildara

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