Un día en la vida de… Rocío de la Torre

Un día en la vida de... Rocío de la Torre

Mi nombre es Rocío, tengo 53 años y aunque casi doblo en edad a muchos de mis compañeros de KUBUKA, siempre me hacen sentir una más.

Mi relación con la ONG comenzó en 2015 cuando mi hija Paula me dijo que quería hacer un voluntariado en el extranjero. Le pregunté si podía acompañarla ya que pensé que sería una experiencia única y me apetecía muchísimo vivirla con ella. Estuvimos valorando varias opciones y KUBUKA (en aquellos momentos Más por Ellos) llegó a nuestros oídos a través de varias personas, por lo que nos interesó indagar un poco más para saber si era la mejor alternativa.

Al conocerla, pudimos comprobar que todos sus valores coincidían completamente con los nuestros. Era una ONG totalmente transparente y nos gustaba que sus proyectos tuvieran en cuenta a sus habitantes de manera que les enseñaran a ser auto-suficientes para que, a futuro, fueran ellos mismos quienes se encargasen de gestionarlos. En otras palabras, ni les daban el pescado, ni les daban la caña; les mostraban cómo hacer juntos esa caña para pescar por sí mismos.

Por todo ello y por mucho más, elegimos KUBUKA y después de tener la suerte de ser aceptadas, nos fuimos a Kenia. Estuvimos casi dos meses en Lisha Children´s Home, donde KUBUKA acoge niños huérfanos, abandonados o en situación vulnerable. Es como un “internado-hogar” donde se les cuida, educa, alimenta, etc. Allí les dábamos clases de pintura, refuerzo escolar y les ayudábamos en todo aquello que estuviera en nuestra mano. Fue, tal y como me esperaba, una vivencia increíble que nunca olvidaré.

Ya, de vuelta a España, tuve claro que era un proyecto precioso en el que me apetecía seguir participando y así ha sido. Desde entonces he colaborado organizando eventos que tienen el objetivo de darnos a conocer y poder recaudar fondos para nuestros proyectos. Se han celebrado eventos de todo tipo, desde campeonatos de mus, de pádel, exposiciones de fotos, cenas de socios y voluntarios, pop ups, hasta un súper festival de música que se lleva a cabo cada año y se llama Noon to Moon. Este año, como novedad, se organizará un campeonato de golf y esperamos que la participación sea muy alta.

En mi día a día, soy pintora, hago algo de diseño gráfico, imparto clases de pintura, hago retratos y murales y además soy madre, hija de personas mayores y ama de casa. Por tanto, mi relación con KUBUKA se centra en ayudar un poquito en lo que puedo, y aunque a veces sé que no es mucho, sé que es más que nada y eso es lo importante. Porque todos tenemos nuestras ocupaciones. Todos mis compañeros voluntarios trabajan e incluso algunos todavía estudian. Son jóvenes que dedican su tiempo libre a ayudar. Por eso les admiro. Porque están haciendo las cosas muy bien. Porque es un equipo sobradamente preparado que busca el bienestar de otros que no han tenido nuestra suerte. Me siento afortunada de formar parte de KUBUKA y ver que todo esfuerzo, por pequeño que sea, tiene su recompensa al otro lado del mundo.

Rocío De la Torre, voluntaria de KUBUKA

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