Kibera Sauti: en busca del sonido del slum

Kibera Sauti: en busca del sonido del slum

Septiembre, 2015. Caminar por Kibera, uno de los mayores slums del mundo, con sus incontables caminos de tierra y basura, su calor intenso y sus empinadas y estrechas callejuelas, pone a prueba a los visitantes. Llevamos 4 horas de paseo y es mi primer día pero nuestros guías se han tomando mucho interés en mostrarnos su hogar, explicarnos su situación y hechizarnos con esa extraña magia que emana Kibera.

Ahora por fin descansamos en el  famoso Air Force One, una estancia rectangular frágilmente posada a 5 metros de altura que ofrece unas espectaculares vistas del barrio de Laini Saba. Unas inseguras escaleras de madera dan acceso al local donde miembros del colectivo de artistas suelen reunirse  para tomar un descanso, ensayar, hablar e incluso, en tiempos difíciles, acoger a alguno de sus miembros. Atardece y el sol baña el slum jugando con los colores del barro, los techos y los edificios. Por algo la llaman Chocolate City.

Una vieja mini cadena empieza a sonar. Phlex, Wiki, Natty y Daddy, aún extraños para mí, charlan y se pasan hojas, improvisan unas letras y escriben, cantan y bailan.  Siempre he sentido curiosidad por estos momentos creativos, sea música, pintura o escritura, chispazos de genialidad espontánea donde el arte parece tener su origen. Momentos caóticos con resultados imprecisos y muchas veces sin sentido pero que también pueden ser el germen de algo que, bien trabajado, dará lugar a la pieza artística final.  La cámara me quema en la mochila y, amablemente, pido permiso para grabar. La petición es tomada con júbilo y el ensayo crece de intensidad hasta dar lugar (o quizá no) a alguna canción pero también, y sobre todo, a una amistad y un proyecto común que nos unió para siempre.

Esta es la primera escena de mi documental Kibera Sauti (Sonidos de Kibera), un largometraje que cuenta la historia de tres amigos, Simon, Geoffrey y Phlexible miembros del colectivo Kibera Creative Arts y su proyecto en colaboración con KUBUKA, Made in Kibera. El objetivo de esta iniciativa conjunta, era cambiar la perspectiva negativa que se siempre se ha tenido del slum y ayudar a sus artistas y a la comunidad a través del arte. El medio fue la creación del primer estudio de grabación musical profesional dentro del slum para que sus artistas pudieran crear de manera continua y económica.

Para mi, el documental fue la forma de contar esta historia y, al mismo tiempo, rescatar los sonidos de Kibera, los de sus habitantes y los de su numerosa comunidad artística, que canta, baila o ríe con orgullo sobre el hogar que les vio nacer. Producido por Mireia Graell y la productora Ringo Media, fue rodado en Kenia entre 2015 y 2016; editado en Barcelona y Tenerife en 2017 y estrenado en Tesalónica (Grecia) en 2018. Ahora, 4 años después, Kibera Sauti está disponible para el visionado online a través de la plataforma Filmin 

Muchas cosas han cambiado desde aquel primer ensayo en el que comenzaron a andar el proyecto y la película. El primero, ha crecido a base de pasión, trabajo y errores y tiene el orgullo de contar con un estudio de grabación plenamente operativo donde la música por fin ha encontrado su refugio. El segundo, queda como huella y testimonio audiovisual de un momento de inspiración, un chispazo de creatividad, un sueño que compartimos, y que, como todo momento de genialidad, ha necesitado y necesitará esfuerzo y trabajo para cumplir su objetivo de hacer avanzar Kibera a través del arte.

Luis Lanchares

Realizador Audiovisual y voluntario de KUBUKA

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