KUBUKA. Historias con HUELLA

Desde KUBUKA nos encanta compartir historias personales que muestran cómo nuestro trabajo de apoyo a las personas y comunidades vulnerables de Kenia y de Zambia contribuye a construir una realidad mejor, y a crear un futuro más próspero en la zona.

Son Historias con Huella, porque los cambios que se producen no son temporales ni circunstanciales, sino que son permanentes y permiten sembrar pequeñas semillas que luego germinan en una mayor prosperidad para la comunidad.

Aquí os dejamos con un ejemplo de tres historias que nos hacen especialmente felices, aunque son muchas más, porque todos los días cooperamos sin descanso para que las personas y comunidades altamente vulnerables logren ser autosostenibles y se puedan valer por sí mismas, especialmente a través de la educación.

La historia de Susan y Luyondo

Susan y Luyondo son dos jóvenes zambianas que, hace unos años, convivieron en nuestra Safe House for Girls. Como otras compañeras, llegaron allí porque su situación familiar y social era especialmente complicada y difícil. Tras recibir apoyo psicosocial integral, manutención, educación y asistencia médica durante su permanencia en la casa, las incluimos en nuestro programa de becas para que pudieran continuar con sus estudios de secundaria.

Y es que, tanto en Zambia como en Kenia, el paso de la educación primaria a la secundaria es especialmente complicado, tanto por falta de recursos económicos para llevarlo a cabo, como por la falta de arraigo cultural para continuar los estudios. Sin embargo, nuestra experiencia de más de 13 años en la zona nos ha hecho ver que, cuando las jóvenes continúan sus estudios en secundaria, las probabilidades de que consigan salir del círculo de vulnerabilidad aumentan exponencialmente.

Y ese ha sido el caso de Susan y Luyondo, que tras cursar con nuestras becas la etapa de secundaria entre los años 2018 y 2021, decidieron emprender estudios de enfermería. Ahora, las dos han conseguido graduarse como enfermeras y, además de procurarse un futuro mejor, se han convertido en un ejemplo para las más jóvenes. Y, por supuesto, con su trabajo actual contribuyen a mejorar la salud de la comunidad.

La historia de Elisabeth

Elisabeth es otra de nuestras Historias con Huella. Elisabeth cursó educación infantil y primaria en nuestro colegio Humanitas de Kenia. Nuestro colegio se encuentra en el barrio de Kibera, en Nairobi, un asentamiento informal con más de un millón de habitantes que sobreviven con menos de un dólar al día.

Allí, la situación de los niños, niñas y jóvenes es especialmente complicada porque la educación tiene poco arraigo y muchos de ellos se encuentran deambulando por las calles buena parte del día. Por eso, el colegio Humanitas no solo imparte educación, sino que ofrece manutención, crea un espacio seguro para niños, niñas y jóvenes, y asienta una serie de valores que permiten que los alumnos y alumnas tengan una mayor solidez para salir de ese ciclo de vulnerabilidad.

En ese entorno, Elisabeth se educó y trabajó con tenacidad, con ahínco y con una curiosidad incansable. Gracias a su esfuerzo, fue becada en nuestro Programa Sponsorship y, con esta ayuda, pudo cursar y terminar sus estudios de secundaria.

Al finalizarlos, decidió lanzarse a la aventura universitaria y, hoy en día, está estudiando la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad de Strathmore. Lo mejor de todo es que Elisabeth posee un fuerte compromiso con su barrio y con el colegio, por lo que nos está prestando ayuda formativa y de mentorización para que su ejemplo cunda en otros jóvenes del colegio.

La historia de Fennick

Otra de nuestras Historias con Huella es la de Fennick. Fennick convivió durante un tiempo en nuestra Casa de Acogida de Lisha, que se encuentra en la localidad keniana de Tala, a 60 Km de Nairobi. En esta casa acogemos a niños, niñas y jovenes de entre 4 y 16 años que, por distintas circunstancias, no cuentan con una familia nuclear, y se encuentran en situación de especial vulnerabilidad e inseguridad, totalmente expuestos a problemas económicos y de salud, entre otros muchos.

Estos niños, niñas y jóvenes son enviados por la Oficina del Menor del gobierno keniano por su especial situación de vulnerabilidad. En nuestra casa les proporcionamos una dieta equilibrada, un seguimiento ajustado a sus necesidades particulares de salud, acceso a una educación de calidad acorde a su edad y nivel y a un acompañamiento psicosocial holístico. Asimismo, disfrutan de un entorno seguro donde crecen acompañados de otros menores y de profesionales que garantizan su bienestar.

Gracias a toda esta ayuda y formación recibida, y al aprovechamiento que de ella hizo, Fennick terminó secundaria y consiguió una beca para estudiar la carrera de Hospitality Management (un grado similar al de Turismo), en la Universidad de Strathmore. Además, durante este primer curso de universidad, desde KUBUKA hemos llevado a cabo diversas iniciativas para acompañarle económicamente en cuestiones relacionadas con el alojamiento y otras vicisitudes surgidas.

Así son nuestras Historias con Huella. Historias que no solo cambian las vidas de sus protagonistas, sino que siembran la semilla del cambio para muchas otras vidas que quieren seguir su ejemplo.

Y, como siempre, nada de esto sería posible sin la ayuda que nos prestan todas aquellas personas, instituciones y entidades que nos apoyan con su trabajo y soporte económico para seguir creando futuro y dejar huella.