La COVID-19 en Kibera: elegir entre comer o enfermar

La COVID-19 en Kibera: elegir entre comer o enfermar

Kibera es un lugar mágico para quienes tenemos la suerte de conocerlo, un lugar lleno de vida y de gente luchadora y resiliente; pero también un lugar lleno de amenazas. Con una población de alrededor de un millón de personas (muchas de ellas entre los 256 millones de personas que sufren hambre en África) es el segundo asentamiento informal más grande del continente.

Kibera es un lugar que no deja indiferente a nadie. Recorrer sus calles, conocer su gente y la forma en la que viven, intercambiar experiencias y conversaciones llenas de curiosidad, escuchar música en cada comercio, ver sonrisas en todos los rostros y miradas llenas de luz entre los niños, los mismos que te paran o se te acercan para decirte “muzungu” (blanco). Todos esos gestos se quedan grabados y guardados a buen recaudo como el regalo precioso que son. Ahora, en momentos como este, en los que la pandemia está azotando a la misma gente que nos cambió la vida, nos gustaría poder devolvérselo de alguna manera.

Y es que, aunque a nivel sanitario, pese a contar con infraestructuras muy deficientes, la COVID-19 no está siendo tan virulenta en Kenia como en otros países como España, en lo económico está suponiendo una auténtica catástrofe para su población, especialmente en este barrio de chabolas.

La OIT comunica que 325 millones de trabajadores del sector informal en África se han visto afectados por las medidas de confinamiento. Sin trabajo no hay ingresos y las personas con trabajos precarios (como es el caso de la mayoría de población de los asentamientos informales como Kibera) deben escoger entre el contagio o el hambre.

Ubicado en los suburbios de Nairobi, en Kibera hay una densidad de población de más de 2.000 personas por hectárea, lo que se traduce en 4 personas por habitación. Además de la falta de ingresos fijos, la pobreza material severa y el hacinamiento, lo más preocupante para la lucha contra la pandemia son las condiciones de insalubridad, ya que el acceso a agua corriente no es equitativo y los baños son comunitarios.

A todo esto se suma que los colegios de Kibera, incluido Humanitas Children’s Center (proyecto con el que colaboramos), permanecen cerrados y, en muchos casos, el desayuno o almuerzo que se proporciona a los niños y niñas en la escuela es la comida principal de esos niños o, en ocasiones, la única.

Pero el problema no se queda ahí. A causa de esta crisis mundial, entre las medidas que el Gobierno keniano ha tomado para controlar la pandemia se encuentra el cierre del país y, por tanto, del comercio exterior. El 20% del PIB de Kenia procede de las exportaciones, siendo la UE y China los principales socios comerciales. Por poner un ejemplo, la industria de las flores es la tercera mayor fuente de divisas en Kenia y todos los invernaderos permanecen cerrados desde el inicio de la pandemia por el bloqueo de los mercados. La economía está sufriendo pérdidas irreversibles y la desigualdad sigue creciendo.

Si todo esto lo mezclamos en una coctelera en la que añadimos la elevada incidencia de VIH que existe en Kibera, situación sobre la que la OMS ha alertado diciendo que “el aumento de víctimas mortales por el virus del sida si se interrumpe su administración durante seis meses por la crisis puede incrementarse exponencialmente”, otras patologías extendidas como la malaria o tuberculosis y otros condicionantes como la malnutrición, tenemos como resultado una población con las capacidades de supervivencia muy mermadas.

Así, a pesar de que los vecinos de Kibera están intentando cumplir con las medidas del Gobierno en lo que respecta al confinamiento, distanciamiento social y limpieza, en este contexto no es fácil hacerlo sin ponerse en riesgo de una u otra manera.

Ante esta disyuntiva, algunas organizaciones locales como es el caso de KICA (Kibera Creative Arts) han querido paliar, en la medida de lo posible, el sufrimiento de los más vulnerables. Solo es posible atajar un problema tan complejo creando alianzas; por ello, KUBUKA se ha unido a KICA en el reto de conseguir ayudar a 300 familias de Kibera con un pack de alimentos y productos sanitarios para cubrir sus necesidades básicas.

De esta forma, nos sumamos a la campaña de crowdfunding con título “Kibera COVID-19 Crisis” creada por este colectivo y otros voluntarios en la plataforma Gofundme, con el objetivo de visibilizar la situación de esta población y animar a todo el mundo a que colabore.

¡Hay mucho en juego y un poco de ayuda puede marcar una diferencia vital!

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