Las dificultades que merecen la pena

Formar una ONG es algo muy difícil, requiere completa dedicación y mucha determinación. Trabajo una media de 16 horas diarias. Duermo y trabajo, ese es mi día a día. Hay días que ni tengo tiempo para comer, pero lo increíble de todo esto es que por mucho que trabaje no me canso, estoy haciendo lo que me gusta hacer. Hay muchos días que no puedo vislumbrar la recompensa final, pero poco a poco me voy dando cuenta de que no se trata de buscar una recompensa sino de ir gozando del camino. La recompensa es algo complementario nada más, una ilusión hasta que no llega y que no merece la pena perseguir.

Decidí centrar muchos de mis esfuerzos en la figura del voluntariado, y creo que fue el mayor acierto. Es esencial que hagas participe a cuanta más gente, para hacer algo grande tienes que estar rodeado de gente que aporte valor. Tienes que estar dispuesto a aprender aquello que aporta esa persona a la organización, absorber cuanto más conocimiento porque igual un día esa persona no esta ahí.

Nuestros voluntarios de verano.

Igual de importante es mantener la ilusión activa, motivar a base de mensajes positivos, ser critico de manera constructiva y no despectiva, apoyar al equipo en los momentos de flaqueza, ser comprensivo. Tienes que ser cauto a la hora de dar responsabilidades, pero a la vez confiar en los miembros del equipo ya que el proyecto también es suyo.

Todo esto no sirve de nada si no tienes una organización interna que sea capaz de dar riego a todo el sistema. Necesitas estar constantemente delegando trabajo y esperando a que otras personas lo hagan de manera voluntaria. El hecho de trabajar con voluntarios puede ser un riesgo hasta cierto punto, ya que no puedes exigir ciertas cosas, pero nunca tienes que perder la motivación por este hecho. ¿Acaso no es increíble que tantas personas se involucren sin esperar nada a cambio? Hay que saber valorar el bien que se está generando y contagiando gracias a todo el esfuerzo puesto.

He cometido muchísimos errores desde que Más Por Ellos empezó, errores de los hoy puedo decir que he aprendido. Me he precipitado en toma de decisiones, he hecho cosas que de una manera perjudicaban al equipo sin darme cuenta, he perdido la razón por dejar rienda suelta a mi temperamento…No te das cuenta de muchos errores hasta que los cometes. Lo importante es seguir hacia adelante y pensar que de este último error has aprendido. Después de todo no es ni el primero ni será el último.

No me canso de aprender, de cometer errores que me hacen crecer como persona, de esforzarme al máximo día a día por conseguir objetivos. Estoy seguro de que lo vamos a conseguir, cualquier persona que este involucrada con Más Por Ellos sabe que lo vamos a conseguir. Esa confianza es la clave que nos guía en el largo camino que vamos a recorrer, la que nos da el empujón necesario para seguir hacia adelante.

 

Esta entrada va dirigida a las más de cuarenta personas que han colaborado con Más Por Ellos de manera directa, a todos los miembros del equipo. y en definitiva a toda persona que hoy es embajadora de nuestra organización. Esta entrada no es más que una milésima parte de todo lo que he aprendido de vosotros. El mundo es increíble, las personas somos increíbles. Gracias de corazón por enseñarme todo esto. ¡Os necesitamos para seguir haciendo Más Por Ellos!

 

 

 
 

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