Lo que pasa cuando vienes a África

Una vez más, estoy subiéndome a un avión despidiéndome de África. Pero esta vez ha sido distinto. Hace dos semanas que aterricé en Kenia con otras 15 personas. Jóvenes de toda España que confiaron en nosotros y se convirtieron en el primer grupo de voluntarios de Más Por Ellos. Durante casi las 12 horas de viaje, no se dejó de oír como los unos a los otros se iban conociendo y confesando sus nervios y emociones acerca de su próxima aventura. Su plan consistía en quedarse un mes, pero el mío, solo una miserable semana. No hace falta que diga que una vez más cambié mi billete y lo alargué todo lo que pude.

Durante mi tiempo en Kenia no solo me llenó de alegría ver cómo los 15 voluntarios repletos de energía, ganas y disposición afrontaban cada día como un nuevo reto y lo acababan rebosando de felicidad, sino que he podido ver y apreciar mejor que nunca, lo que estamos haciendo TODOS por ellos; las vidas que estamos cambiando y las que vamos a cambiar y la realidad y puesta en escena de todo el trabajo y el apoyo que hay detrás de Más Por Ellos.

Muchas veces siento que me he vuelto «inmune» a África y a todo lo que le rodea. Siento que ver una niña de 10 años caminando al lado de la carretera con su hermano de 2 años en la espalda y vendiendo naranjas es lo más normal del mundo. Que pasear por Kibera pisando toneladas de basura y ver como miles de personas viven en esa miseria es algo aceptable. Esta vez, y yo creo que gracias al grupo tan emotivo, tan vivo y tan increíble de voluntarios, he vuelto a sentir. He vuelto a notar el calor de la gente de África, he vuelto a vivir las desgracias y las alegrías y a absorber cada imagen que entraba por mis ojos. He vuelto a ver lo injusto que es este mundo. 

Elena con los niños de Mamma Mercy

Jackie y Anne son dos mujeres que viven en Kibera y que no solo hacen unos bolsos preciosos a mano que nos llevamos a España para vender, y vive con ganas de ayudar y de cambiar la comunidad en la que viven trabajando en el proyecto de Kleanbera sino que desde que se levantan hasta que se acuestan tienen una sonrisa dibujada en su cara.

Son mujeres que te hacen querer quedarte ahí para siempre y compartir con ellas su felicidad.

Rachael y Dorcas son dos chicas menores de edad con vidas poco fáciles. Dorcas, embarazada de 8 meses y viviendo en la calle encontró un techo bajo el que dormir en Mamma Mercy hasta dar a luz. Sin embargo, las otras chicas del orfanato no le hicieron la vida muy fácil y ha decidido buscar ayuda en casa de una amiga. Rachael, huérfana de padre se fue a la calle para huir de su madre problemática. Inteligente y buena, ahora se refugia en Mamma Mercy pero no va al colegio y llora contándonos que es difícil ser feliz en una casa con otros 300 niños y que a veces piensa que quizás sea mejor vivir en la calle.

Son chicas que te hacen querer quedarte ahí para siempre y hacer todo lo que está en tus manos para ayudarles a ser felices.

«Empieza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y pronto te encontrarás haciendo lo imposible. » San Francisco de Asis (y el padre de una muy buena amiga mía).

Y así los 15 voluntarios se han visto conviviendo durante unos días con un grupo de 20 niños con discapacidades físicas y mentales en St. Francis School y han decidido que no les bastaba con cuidarles y jugar con ellos esos días. Que querían hacer Más Por Ellos. Pronto esos 20 niños tendrán padrinos que ayuden a mejorar su comida, a darles mantas y a tener un cambio de rompa limpio. Tendrán baños nuevos y una sala de rehabilitación donde podrán ejercitar y estimular sus capacidades físicas. Y quizás, una ayuda para Mum, la santa mujer que se ocupa de esos 20 niños día tras día.

 la foto 3

Esto es lo que pasa cuando vienes a Kenia. No se queda en un simple viaje o un simple voluntariado. Siempre tiene una trascendencia. Siempre te hace pensar. Siempre te hace querer cambiar el mundo. Siempre te hace volver. Siempre te hace querer hacer Más Por Ellos. 

Gracias al increíble grupo de voluntarios por absolutamente todo lo que habéis hecho y estáis haciendo estas dos semanas que os quedan. Sois (y no me cansaré de decirlo) INCREIBLES.

 

Elena

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