SENSIBILIZADOS. Desigualdad de género en Kenia y en Zambia. Un problema endémico

SENSIBILIZADOS es un programa de contenidos que nace con el objetivo de que las personas conozcan más de cerca la realidad de las zonas en las que trabajamos en KUBUKA.

Autoría: Sabela Marcos Chapela

La desigualdad de género en Kenia y en Zambia puede considerarse un problema endémico, con fuertes raíces políticas, sociales y culturales que hacen que su superación sea complicada, a pesar de los esfuerzos realizados por mujeres, gobiernos y organismos internacionales.

La desigualdad de género en Kenia

En Kenia, la situación de desigualdad entre hombres y mujeres tiene origen en el periodo colonial donde, debido a la fuerte influencia europea, la vida del país adquirió unas fuertes estructuras patriarcales. La situación durante el periodo poscolonial tampoco mejoró el panorama, ya que las mujeres apenas lograban encontrar trabajo, y su acceso a la educación era muy limitado. Fue a partir de la Declaración de Beijín en 1995, resolución que tenía como objetivo el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género, cuando comenzó a producirse un cambio en Kenia hacia la igualdad de las mujeres.

En la actualidad, Kenia ha dado pasos importantes como la promulgación de leyes para prohibir la violencia doméstica y los delitos sexuales, el aumento de la presencia femenina en cargos públicos o la creación de fondos de apoyo para empresas dirigidas por mujeres.

Organizaciones como ONU Mujeres se encargan de llevar a cabo iniciativas para mejorar la vida de las mujeres en África. En 2022 puso en marcha la Feria de la Economía de los Cuidados de la Región en Nairobi (Kenia), un proyecto que reunió a los gobiernos, sindicatos y trabajadores del cuidado, con el objetivo principal de poner en valor el trabajo de cuidado del hogar.

Al albur de esta iniciativa se facilitó el acceso a servicios básicos como el agua y la educación infantil, junto con nuevas leyes y presupuestos que permitieron que las mujeres pudieran dedicar su tiempo a trabajar en labores remuneradas. Por su parte, la educación registró avances que han permitido que la tasa de escolarización femenina haya aumentado de un 32% a un 60%.

Sin embargo, el progreso sigue siendo lento, debido a que estos avances cuentan con mecanismos de rendición de cuentas débiles, junto con una mala aplicación de las leyes o las continuas prácticas discriminatorias, haciendo que Kenia ocupe el puesto 75 en el ranking mundial de desigualdad de género. Además, solo un 29% de las mujeres trabajadoras se sienten plenamente realizadas con su posición de empleo, ya que la diferencia salarial todavía sigue siendo considerable.

La violencia de género supone otro obstáculo que impide avanzar en la lucha contra la desigualdad, ya que existe una fuerte raíz cultural machista y de violencia que las leyes y normas no son capaces de enderezar por sí mismas. Sin ir más lejos, en 2024 la atleta Celestine Kroney fue asesinada por su ex pareja, un caso entre otros muchos que deja entrever que la lucha contra la igualdad todavía no ha acabado. En el caso de las niñas, estas se ven afectadas por la baja escolarización y los matrimonios infantiles, ya que son muchas las comunidades que consideran que las mujeres deben ocuparse del hogar y formar una familia lo antes posible.

Ante esto, son miles las mujeres que se movilizan para defender sus derechos y dar visibilidad a todos los retos a los que se enfrentan por el simple hecho de ser consideradas inferiores. Así, en 2024, debido a toda la violencia machista registrada en el país. más de 10.000 mujeres salieron a la calle a manifestarse, un hito histórico dentro del país.

Foto: Intermon Oxfam

La desigualdad en Zambia

En Zambia, la brecha de desigualdad de género es ligeramente más baja que en Kenia, situándose en el puesto 92 del ranking mundial.

Sin embargo, esta brecha de género no ha disminuido a lo largo de los años, sino que ha ido en aumento, contrariamente a lo ocurrido en otros estados. Y es que Zambia se enfrenta a retos sociales como el matrimonio infantil o la violencia de género, que se entremezclan con las malas condiciones en las que está el país, con altas tasas de pobreza y fuertes sequías que empeoran la situación de las mujeres.

Foto: Centro de Saberes Africanos

La baja tasa de escolarización femenina provoca que un 65% de las mujeres sean analfabetas, impidiendo que puedan encontrar un trabajo decente fuera del ámbito doméstico. Este retroceso se observa en los datos del Banco Mundial que reflejan un descenso en la tasa de mujeres trabajadoras del 81% del año 2022 al 79% en el año 2025.

Por otra parte, otro de los grandes problemas, como es la violencia de género, no ha registrado descensos con el paso de los años. De hecho, las tasas son tan altas como en el año 2021, donde se contabilizaron 20.540 denuncias por violencia de género, junto a 107 asesinatos.

Ante esto, el gobierno de Zambia se ha comprometido abiertamente a luchar para mejorar la situación femenina en el país. Ha impulsado leyes contra la violencia o el matrimonio infantil, dos grandes retos del país, y se ha comprometido a fomentar el empoderamiento económico de estas, así como a aumentar su participación en la política.

Este somero repaso no hace más que demostrar que, a pesar de los intentos y las luchas de las mujeres por la erradicación de la igualdad de género, la desigualdad es endémica y demanda una actuación integral en aspectos sociales, culturales, económicos y políticos.

Fuentes:

  1. ONU Mujeres, “En África Oriental y Meridional, los cuidados son cosa de todos y eso está cambiando vidas”, UN Woman.
  2. UN Women, “Kenya”, UN Women África.
  3. Banco Mundial, “Empleo vulnerable, mujeres (% del empleo femenino)” Banco Mundial.
  4. José Ignacio Martínez Rodríguez, “La mujeres de Lusaka, silenciadas por la violencia machista”. Diario El País.