
SENSIBILIZADOS es un programa de contenidos que nace con el objetivo de que las personas conozcan más de cerca la realidad de las zonas en las que trabajamos en KUBUKA.
Autoría: Sabela Marcos Chapela
Pese a que, en buena parte del mundo, el acceso al agua potable es algo habitual, en Kenia y en Zambia el acceso a este recurso sigue siendo todavía un lujo.
KENIA
Si bien es cierto que las infraestructuras han mejorado con el tiempo, hasta 2023 solo un 53% de la población keniana tenía acceso a agua potable, y tan solo un 26% disponía de un servicio óptimo de saneamiento. Kenia se sitúa entre los países con mayor escasez de agua en todo el mundo, ya que la gran mayoría del agua disponible se encuentra contaminada, tanto la de los ríos o lagos, como la de las aguas subterráneas. Además, debido a la falta de infraestructuras de saneamiento, buena parte del agua porta residuos de las casas y fábricas, tales como plásticos, excrementos y componentes químicos. Tanto la falta de saneamiento, como el uso de esta agua contaminada por parte de la población, lleva a la expansión de distintos tipos de patologías como diarrea, fiebre tifoidea, hepatitis A o cólera.
A esto ha de sumarse que Kenia es un país altamente afectado por sequías, agravadas en gran parte por el cambio climático. Estas sequías provocan que las mujeres, principales encargadas del hogar, tengan que desplazarse muchos kilómetros para conseguir agua. Esta escasez también genera luchas tribales y enfrentamientos sociales, así como problemas a la hora de cosechar y de mantener con vida a los animales.

ZAMBIA
En Zambia, alrededor de un 60% de la población carece de agua potable y el 63% tampoco dispone de un saneamiento básico. Como en Kenia, mucha agua disponible se encuentra contaminada y provoca un alto riesgo de contraer enfermedades como cólera, disentería, diarrea o fiebre tifoidea.
No en todas las zonas de Zambia la situación es idéntica ya que, en las ciudades principales, el agua del grifo sí es potable. Sin embargo, en las zonas rurales la escasez y la insalubridad hacen que la población tenga que desplazarse muchos kilómetros para acceder a ella.
La construcción de seis pozos en la región de Zundazi, en donde el agua escaseaba notablemente, ha ayudado a disminuir los brotes de enfermedades causados por el agua, así como el absentismo escolar provocado por la necesidad de los menores de ir buscar agua para ayudar a sus familias. También ha reducido el tiempo empleado por las mujeres para recoger agua, lo que ha mejorado la igualdad de género.

Al igual que sucede en Kenia, la falta de agua en Zambia no solo impide beber, sino que influye en las actividades de agricultura de subsistencia, y en la ganadería y cría de animales.
Zambia también se ve afectada por desastres naturales y fuertes sequías que dificultan el acceso al agua potable y a un buen saneamiento ya que, en muchos casos, se dañan las redes de presas construidas en los años 50 que, al estar mal mantenidas, son más vulnerables ante los desastres naturales.
Y, también como en Kenia, la escasez provoca disturbios sociales, ya que se producen robos en los pozos construidos por los propios residentes o en las reservas de agua almacenadas por algunas familias.

Con respecto a las infraestructuras, el saneamiento es muy precario y la defecación al aire libre sigue siendo una práctica habitual en las zonas más remotas del país, debido a la falta de inodoros adecuados, Se estima que alrededor de 6,6 millones de personas en Zambia no cuentan con acceso a un inodoro. A su vez, el deficiente alcantarillado hace que en la capital, Lusaka, las letrinas de pozo cubran el 45% de la ciudad.
Kenia y Zambia son, pues, dos países cuya situación respecto al agua es muy similar. En ambos territorios existe una desigualdad entre zonas, en donde las ciudades tienen un mejor acceso no solo al agua, sino a un buen sistema de saneamiento, mientras que el ámbito rural se encuentra en una circunstancia más complicada, necesitando sus habitantes cubrir largas distancias para conseguir llenar un bidón, que posteriormente tienen que transportar de vuelta.
Igualmente, los dos territorios se encuentran altamente afectados por desastres naturales y por conflictos sociales relacionados con el acceso al agua, por lo que la escasez de este recurso condiciona las vidas de millones de personas.