Hasta siempre «pole pole»

Hasta siempre "pole pole"

Hace ya unas semanas que llegué de Kenia, aunque parece que fue hace más tiempo… y es que hay algo en el ritmo, los tiempos y en el uso que hago de ellos que en poco tiempo he vuelto a tener en el cuerpo mucho “ruido”, muchas “cosas”. Es algo que no pretendía y que incluso quería evitar pero aquí estoy, en medio de una dinámica un poco acelerada así que puedo decir que éste es el primer choque que he vivido entre ambos países, el cómo vivimos los tiempos.

Hay una expresión en swahili que dice “pole pole”, significa poco a poco, despacio, sin prisa… y reconozco que es una expresión que me ha gustado especialmente. Yo creo que es porque de alguna manera nos da permiso a hacer las cosas “con tiempo”, permitiéndonos y permitiendo al otro afrontar las situaciones y la vida misma con su propio ritmo, tomar más conciencia en el “estar” que en el “hacer” y pudiendo, además, detenerte en el camino si lo necesitas y continuar cuando decidas o estés preparado para hacerlo.

Algo así he podido vivir también en los proyectos en los que he estado involucrada allí. En KUBUKA se trabaja en proyectos y con personas que tienen su propio proceso. Proyectos educativos, sociales y de emprendimiento que requieren muchos ingredientes pero sobre todo, el convencimiento de que lo que hacemos se hace bien y tiene sentido, y esto se va viendo en el proceso de las personas y de los propios proyectos, de las dinámicas de trabajo y de las decisiones que como equipo, y de manera individual, se van tomando. Así que, podría decir que éste es uno de los grandes aprendizajes que me llevo del trabajo con KUBUKA en Kenia: respetar los procesos y acompañar con dedicación, paciencia y confianza en el trabajo en equipo.
Este trabajo se lleva a cabo con personas marvillosas, ellos son los compañeros/as kenianos/as y las compañeras españolas en terreno que mano a mano van dando forma a los proyectos respondiendo a las necesidades de la comunidad, trabajando codo con codo, celebrando juntos, enfrentando también retos y dificultades que van surgiendo en el camino, y acompañando con una inmensa acogida a las personas que vamos a compartir con ellos una etapa en el camino.
Para mí ha sido un auténtico lujo poder tener la experiencia de integrarme en el equipo KUBUKA en Kenia y especialmente en los proyectos del Colegio Grace Humanitas, Good Samaritan y Lisha Children’s Home.
Psicóloga de formación y habiendo trabajado los últimos años en España en una Fundación con menores y sus familias, mi trabajo se ha centrado, por un lado, en apoyar los procesos en los que Lisha (centro de acogida en Tala) estaba inmerso. Tras unos primeros meses de irnos conociendo y que nos fuéramos familiarizando los unos a los otros, el trabajo fue mucho más agradecido, rico y productivo. En este tiempo hemos estado trabajando sobre protocolo de salida de los niños y las niñas una vez acaban la educación primaria. Es un proceso complejo y que va a requerir de más reflexión y decisiones dentro del equipo, pero las jornadas que hemos compartido me han parecido muy valiosas ya que el propio equipo venía un tiempo generando espacios de encuentro y reflexión súper necesarios cuando trabajamos con un tema tan importante como el cuidado de los niños/as.
El colegio de Grace Humanitas, por otro lado, me ha conquistado. El centro cuenta con un profesorado de gente joven motivada, comprometida y muy artista que no sólo acompañan a los alumnos en su aprendizaje académico sino que son ellos mismos quienes comparten el tiempo de actividades extra escolares como scouts, baile, drama y deporte creando así una relación cercana y de confianza con ellos. Un aprendizaje que se lleva a cabo en unas aulas construidas con madera y barro, sin apenas iluminación cuyo pasillo tiene apenas un metro de ancho. Con ellos he aprendido muchísimo y he podido preparar distintas formaciones donde compartir y aprender unos de otros para seguir enriqueciendo nuestro trabajo. Algo muy bonito que nos ha pasado antes de regresar, es que hemos inaugurado juntos el espacio para la construcción del nuevo colegio que está ya en construcción y que están deseando estrenar.
Ahora, sobre todo, me queda mucho agradecimiento por los aprendizajes vitales y los rostros de tantas personas con las que he compartido estos meses. Especialmente Pau, Myri, Itzi, Cris, Blanca, Luli y Álvaro mis compañeros de trabajo, de casa y amigos de confidencias, risas y apoyo mutuo. Erik Chyalo (director en Kenia) encantador, familiar, cercano y con un interés altruista por mejorar las condiciones de vida de las personas de su comunidad. Y las mujeres: María, Mum, Corazon, Jackie, Ann… y Elisabeth, directora del colegio Grace Humanitas, que ha sido para mí un ejemplo de coraje, esfuerzo, confianza, respeto diario por la labor que desempeña y por aquella que llevan a cabo también sus compañeros.
Y en medio de todo esto, los niños y las niñas… me encanta recordar los momentos de celebración, baile, fútbol, cantos y actuaciones con los alumnos/as del cole en Kibera. Momentos de logros, canciones, comidas y achuchones en Mathare. Momentos de juego y más juego, de talleres, paseos por la huerta, visita a las gallinas, rezos compartidos, el “buenas noches” en la habitación de las niñas, la llegada del colegio, curando heridas, el pollito inglés, los columpios y encuentros con familias en Tala. Y precisamente en Tala vive Erik, el niño que sale conmigo en la foto. Aunque mi trabajo ha sido con los equipos, no he podido evitar elegirla, Erik me ha robado el corazón con su autenticidad, risa y travesura. Esto es de lo que más voy a echar de menos…
Os podría contar muchas cosas de las diferencias culturales, de los desafíos presentes y los logros conseguidos, de mis sensaciones, impresiones y vivencias en estos meses pero esta entrada recoge un trocito de todo lo vivido y espero que algo de lo sentido en este tiempo os pueda llegar a cada uno de vosotros y compartir así, en la distancia, un poco más la esencia de KUBUKA, de lo que en los proyectos de Kenia se respira.
Gracias a las Coordinadoras en terreno, a los equipos, a mis compis inmejorables ;), a Isa que me abrió la puerta a la pasión KUBUKA en Kenia y al equipo España por hacer posible que haya podido vivir esta experiencia, en este momento y en compañía. ¡Me ha hecho crecer como persona y ensanchar humanamente!

¡¡Gracias!!

Teresa Olleros

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