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Lección y ejemplo – Blind Horizon

1 de abril de 2017: Fran Utrera y Enhamed hacían historia. Sólo un 25% de posibilidades de éxito, más de 5 horas nadando, corrientes que les obligaron a recorrer 4km más de lo previsto, olas de hasta 2 metros… Y ninguno de estos factores hizo que Fran y Enhamed tiraran la toalla, perdiesen de vista su objetivo y consiguieran superar la hazaña que se habían propuesto: cruzar la barrera natural de casi 15km que separa dos continentes: Europa y África. Siendo así Enhamed el primer invidente completo en conseguir cruzar a nado el estrecho de Gibraltar.  Su motivación: conseguir fondos para un proyecto deportivo en Zambia. 21 de febrero de 2019: presentación del documental «Blind Horizon». Hace apenas mes y medio tuvimos la suerte de asistir como invitados a la primera proyección del documental sobre el reto llevado a cabo por Fran y Enhamed. En palabras de Forest Bakker, productor del documental; «Blind Horizon es un documental de superación y de compartir un reto que termina con una gran amistad». Y sin duda, no dejó a nadie indiferente. Predominaron las risas y la emoción, porque recordar un reto como el que consiguieron estos dos «gallos» (como se llaman entre sí) es algo que te pone la piel de gallina y una sonrisa de oreja a oreja. Aún recuerdo el chute de energía que me dio la primera llamada de Fran contándome lo que estaban planeando. Y la emoción cuando vi el primer teaser con la voz en off de Enhamed… Y el orgullo absoluto de todo el equipo de KUBUKA cuando seguimos el reto en directo a través del perfil de instagram de Lightbros y vimos que lo conseguían. Nos ha quedado claro. No hay nada que frene a estos dos valientes, mucho menos cuando la aventura la enfrentan juntos, y menos aún cuando encima les mueve una causa como la de ayudar a otros. Pero lo que más me impactó del documental no fue revivir en detalle el reto y la historia que hay detrás. O ver la inmensa amistad que ha surgido entre sus dos protagonistas. Sino otras dos cosas. Ya en el final, en la ronda de preguntas, alguien preguntó por el origen del título, y la respuesta de Forest fue: «El titulo proviene de una teoría relativamente sencilla; cuando observamos nuestros objetivos en la vida, sea un reto deportivo, construir una empresa, escalar una montaña o cruzar el estrecho a nado, no es bueno mantener la vista fijada en el objetivo final porque se te hace infinito y luego no disfrutas de lo que te rodea. Es como estar viajando y mirar la hora constantemente, el viaje se te hace eterno. Blind Horizon trata de eso, saber dónde se encuentra tu destino pero disfrutar del viaje y cumplir esos pequeños retos uno por uno, disfrutar de cada paso, de cada brazada hasta llegar a tu destino habiendo disfrutado del viaje.»   No me había parado a pensarlo bien hasta ese momento… y me encantó ver que no se trataba solo de una simbología, sino que había un significado tan potente detrás. ¡Qué importante es marcarnos pequeños objetivos en el día a día para no perder la energía por el camino, cuando de verdad queremos llegar a una meta!  ¡Qué importante es centrarnos en el momento presente para no perdernos nada del camino! Pero además, me emocionó ver el gran concepto de TRABAJO EN EQUIPO que ha acompañado a Fran y Enhamed a lo largo de todo el reto. Siendo dos grandes por separado, con habilidad más que suficiente para conseguir importantes hazañas de forma individual, decidieron unirse y perder sus respectivos protagonismos para lograr algo más grande. Me hicieron pensar en la cantidad de valores que esconde una actitud como la suya: la «generosidad» que supone ceder independencia, la «confianza» en la capacidad del otro, la «humildad» para perder protagonismo, el «respeto» para adaptarse a los ritmos y formas de trabajar de quiénes te rodean, «compartir» un objetivo y una meta… Valores que deberían ser esenciales en cualquier equipo. No sé si ellos dos son conscientes… pero con Blind Horizon no sólo consiguieron recaudar 30.000€ para uno de nuestros proyectos, o hacer historia. También se convirtieron en absoluta INSPIRACIÓN para el día a día, y en un claro ejemplo de una frase que tenemos muy presente en KUBUKA:  «Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina acompañado».  GRACIAS, una vez más, por recordarnos de lo que sois capaces, y valores tan importantes!!! Alejandra Carreño Gil, responsable de RRHH y Eventos de KUBUKA

Comparte Felicidad con KUBUKA

Mucha gente comienza cada año elaborando un listado de objetivos a cumplir en los 365 días que tiene por delante. Hacer más ejercicio, formarme en tal o cual materia, conocer mundo, comer mejor…, hay propósitos para todos los gustos pero si algo tienen en común todas esas metas, da igual a qué persona pertenezcan, es que el fin último es sentirnos más felices, vivir de una forma más plena. Porque eso es lo que todo el mundo anhela, dar pasos hacia la felicidad aunque a veces no nos damos cuenta de que la felicidad no debería ser una meta, sino más bien el camino en el que desarrollamos nuestra vida. Filosofías aparte, prestad atención porque desde KUBUKA hace tiempo que recorremos ese camino. Sí, se confirma, las personas que formamos parte de este maravilloso equipo: socios, voluntarios, colaboradores, trabajadores…, tenemos cada día muchas razones para sentirnos genial y además hemos descubierto que la clave de esta sensación reside en que compartimos nuestra felicidad. Por este motivo, en nuestra última campaña hemos intentado transmitiros esto. Porque después de encontrar la fórmula mágica necesitábamos ¡informar al mundo entero! Así, algunos miembros de KUBUKA han grabado un video en el que hablan sobre cómo el hecho de apoyar a otras personas ha sido y es esencial para tener una vida plena. Y es que, cada uno de los testimonios explica situaciones vitales en las que han compartido experiencias, momentos, aprendizajes…, y ello les ha hecho sentirse más felices. Bajo el lema, “La felicidad no es perfecta hasta que se comparte» queremos invitarte a que dejes de buscar. Hace tiempo que nos hemos dado cuenta de que el dinero y los bienes materiales no dan la felicidad, pero nosotros comprobamos cada día que apoyar a otros, compartir con ellos, sí que aporta grandes dosis de felicidad y queremos que todo el mundo lo experimente. Ser socio de KUBUKA significa mucho más que realizar una donación mensual. A través de esta aportación pasas a formar parte de nuestra familia y tienes la oportunidad de contribuir, vivir y sentir cómo se logra el cumplimiento de muchos sueños que parecían imposibles. El equipo KUBUKA, así como sus socios y padrinos trabajamos para que muchas personas puedan tener una vida mejor y es difícil explicar la maravillosa sensación que esto produce. Con esta iniciativa, KUBUKA te invita a asociarte y, de esta forma, colaborar en el desarrollo de los proyectos de educación y emprendimiento social con los que cuenta en Kenia y Zambia. Entre estos proyectos podemos encontrar un Cine y Club Social como empresa social que busca promover la cultura y además de proyectar películas, organiza talleres para niños; programas de apadrinamiento tanto para estudiantes de primaria como de secundaria, así como proyectos deportivos que buscan formar en valores a menores y jóvenes de la comunidad a través del deporte y las acrobacias, entre otros. ¿Te animas? #ComparteFelicidad con KUBUKA

Hasta siempre «pole pole»

Hace ya unas semanas que llegué de Kenia, aunque parece que fue hace más tiempo… y es que hay algo en el ritmo, los tiempos y en el uso que hago de ellos que en poco tiempo he vuelto a tener en el cuerpo mucho “ruido”, muchas “cosas”. Es algo que no pretendía y que incluso quería evitar pero aquí estoy, en medio de una dinámica un poco acelerada así que puedo decir que éste es el primer choque que he vivido entre ambos países, el cómo vivimos los tiempos. Hay una expresión en swahili que dice “pole pole”, significa poco a poco, despacio, sin prisa… y reconozco que es una expresión que me ha gustado especialmente. Yo creo que es porque de alguna manera nos da permiso a hacer las cosas “con tiempo”, permitiéndonos y permitiendo al otro afrontar las situaciones y la vida misma con su propio ritmo, tomar más conciencia en el “estar” que en el “hacer” y pudiendo, además, detenerte en el camino si lo necesitas y continuar cuando decidas o estés preparado para hacerlo. Algo así he podido vivir también en los proyectos en los que he estado involucrada allí. En KUBUKA se trabaja en proyectos y con personas que tienen su propio proceso. Proyectos educativos, sociales y de emprendimiento que requieren muchos ingredientes pero sobre todo, el convencimiento de que lo que hacemos se hace bien y tiene sentido, y esto se va viendo en el proceso de las personas y de los propios proyectos, de las dinámicas de trabajo y de las decisiones que como equipo, y de manera individual, se van tomando. Así que, podría decir que éste es uno de los grandes aprendizajes que me llevo del trabajo con KUBUKA en Kenia: respetar los procesos y acompañar con dedicación, paciencia y confianza en el trabajo en equipo. Este trabajo se lleva a cabo con personas marvillosas, ellos son los compañeros/as kenianos/as y las compañeras españolas en terreno que mano a mano van dando forma a los proyectos respondiendo a las necesidades de la comunidad, trabajando codo con codo, celebrando juntos, enfrentando también retos y dificultades que van surgiendo en el camino, y acompañando con una inmensa acogida a las personas que vamos a compartir con ellos una etapa en el camino. Para mí ha sido un auténtico lujo poder tener la experiencia de integrarme en el equipo KUBUKA en Kenia y especialmente en los proyectos del Colegio Grace Humanitas, Good Samaritan y Lisha Children’s Home. Psicóloga de formación y habiendo trabajado los últimos años en España en una Fundación con menores y sus familias, mi trabajo se ha centrado, por un lado, en apoyar los procesos en los que Lisha (centro de acogida en Tala) estaba inmerso. Tras unos primeros meses de irnos conociendo y que nos fuéramos familiarizando los unos a los otros, el trabajo fue mucho más agradecido, rico y productivo. En este tiempo hemos estado trabajando sobre protocolo de salida de los niños y las niñas una vez acaban la educación primaria. Es un proceso complejo y que va a requerir de más reflexión y decisiones dentro del equipo, pero las jornadas que hemos compartido me han parecido muy valiosas ya que el propio equipo venía un tiempo generando espacios de encuentro y reflexión súper necesarios cuando trabajamos con un tema tan importante como el cuidado de los niños/as. El colegio de Grace Humanitas, por otro lado, me ha conquistado. El centro cuenta con un profesorado de gente joven motivada, comprometida y muy artista que no sólo acompañan a los alumnos en su aprendizaje académico sino que son ellos mismos quienes comparten el tiempo de actividades extra escolares como scouts, baile, drama y deporte creando así una relación cercana y de confianza con ellos. Un aprendizaje que se lleva a cabo en unas aulas construidas con madera y barro, sin apenas iluminación cuyo pasillo tiene apenas un metro de ancho. Con ellos he aprendido muchísimo y he podido preparar distintas formaciones donde compartir y aprender unos de otros para seguir enriqueciendo nuestro trabajo. Algo muy bonito que nos ha pasado antes de regresar, es que hemos inaugurado juntos el espacio para la construcción del nuevo colegio que está ya en construcción y que están deseando estrenar. Ahora, sobre todo, me queda mucho agradecimiento por los aprendizajes vitales y los rostros de tantas personas con las que he compartido estos meses. Especialmente Pau, Myri, Itzi, Cris, Blanca, Luli y Álvaro mis compañeros de trabajo, de casa y amigos de confidencias, risas y apoyo mutuo. Erik Chyalo (director en Kenia) encantador, familiar, cercano y con un interés altruista por mejorar las condiciones de vida de las personas de su comunidad. Y las mujeres: María, Mum, Corazon, Jackie, Ann… y Elisabeth, directora del colegio Grace Humanitas, que ha sido para mí un ejemplo de coraje, esfuerzo, confianza, respeto diario por la labor que desempeña y por aquella que llevan a cabo también sus compañeros. Y en medio de todo esto, los niños y las niñas… me encanta recordar los momentos de celebración, baile, fútbol, cantos y actuaciones con los alumnos/as del cole en Kibera. Momentos de logros, canciones, comidas y achuchones en Mathare. Momentos de juego y más juego, de talleres, paseos por la huerta, visita a las gallinas, rezos compartidos, el “buenas noches” en la habitación de las niñas, la llegada del colegio, curando heridas, el pollito inglés, los columpios y encuentros con familias en Tala. Y precisamente en Tala vive Erik, el niño que sale conmigo en la foto. Aunque mi trabajo ha sido con los equipos, no he podido evitar elegirla, Erik me ha robado el corazón con su autenticidad, risa y travesura. Esto es de lo que más voy a echar de menos… Os podría contar muchas cosas de las diferencias culturales, de los desafíos presentes y los logros conseguidos, de mis sensaciones, impresiones y vivencias en estos meses pero esta entrada recoge un trocito de todo lo vivido y espero que algo de lo sentido

Reflejo de luz

Una vez estando en una iglesia de Nairobi, miré atentamente a los ojos de un bebé. Su miraba y la mía se conectaron en el silencio. A pesar de las voces que daba el pastor para que sus ovejas escucharan la palabra,  nos mantuvimos unidos por una burbuja en la que solo cabíamos nosotros dos. El tiempo pareció pararse. Yo, como ser adulto estúpido, separé la mirada como si algo tan inofensivo pudiera hacerme daño. Salí de allí algo antes que los demás y reflexioné. ¿Qué extraño poder tienen los niños? ¿Qué extrañas ondas emiten que te hacen disfrutar sólo de verles? No sé si acerté con la respuesta, pero por lo menos me pareció razonable. Personalmente creo que el mundo nos está enviando continuamente luz. No hablo de una luz visual, hablo de algo que hace tiempo dejamos de percibir.  Con el paso del tiempo vamos olvidando nuestra capacidad de recibir esa luz, o más bien nos vamos olvidando de nuestra capacidad para ser parte de ella. Los niños siguen siendo inocentes en ese sentido, “la luz es algo común que hay que compartir”  (deben de pensar).  Los adultos hemos ido desarrollando un pensamiento mucho más egoísta. Con nuestro desarrollo social, solo hemos aprendido a competir, a quedarnos con lo máximo posible porque si no se lo quedará el otro. Esa luz que recibimos entra dentro de nosotros y al no dejarla salir, se convierte en oscuridad. Todavía se pueden ver a adultos que mantienen “la luz”, personas que con solo mirarlas te transmiten paz y te devuelven en cierto modo a esa niñez. Si somos capaces de darnos cuenta que solo somos un espejo, solo somos una forma, un cuerpo que tiene la capacidad de reflejar con mayor intensidad esa luz, devolveremos esa luz con mayor potencia y participaremos en el color. Si en lugar de guardarnos la luz para nosotros la entendemos como algo común que debemos devolver, nuestro cuerpo será herramienta, será espejo y nosotros pasaremos a ser luz. Más Por Ellos es como si fuera mi espejo. Permite que niños tengan una educación y mantengan la esperanza, limpia las calles de Kibera para evitar enfermedades, ayuda a mejorar el negocio de padres y madres, construye una casa de acogida para niños huérfanos. En definitiva, devuelve la luz a aquellos lugares y personas que no tienen otra alternativa más que tu y que yo. Nos están esperando, devuelve la luz. Pablo

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