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“Si no hacemos algo con la crisis climática, en 2080 las cosechas en África se verán mermadas en un 50%”

La segunda edición del Congreso 3enRed tuvo lugar a principios de diciembre y este año fue online y, tuvimos la suerte, de que pudo ser gratuito, gracias al apoyo de la Universidad Politécnica de Madrid. Fueron cuatro tardes de aprendizaje en las que se trataron tres retos del África Subsahariana: la mujer africana como motor de cambio, sus redes de apoyo, estrategias de desarrollo local y su papel en la lucha contra la crisis climática; la lucha contra la crisis climática y la desertización en el continente, causas y consecuencias, respuestas y resistencias,  la COVID-19 y su relación con el medioambiente en África Subsahariana y, el reto de la gestión de flujos migratorios donde se habló sobre la experiencia de la población migrante durante y post COVID19, así como, los retos en la gestión de los flujos migratorios y la movilidad humana. Os contamos de qué se habló… La crisis climática es uno de los retos que se encuentra más de actualidad sobre el que, Alberto Sanz, profesor e investigador de la UPM, enunció las señales inequívocas de que es una realidad patente y evidenció que “detrás de ese cambio hay causas antropogénicas, es decir, ligadas a actividades que realiza el ser humano y que las principales fuentes son la energía y el transporte en forma de CO2”. Entre las consecuencias de este cambio climático para África señaló que se prevé que, “si seguimos así, en 2080 las cosechas se verán mermadas hasta en un 50%”, lo cual va ser una situación crítica para un continente con una alta tasa de pobreza. En este sentido también se puso de manifiesto que “África es el continente que menos contaminación produce a nivel mundial Solo el 4% pero es el que más sufre sus efectos”, indicó otro de los ponentes, Dagauh G. G. Komenan, doctorado en Ciencias Históricas. Y es que, según explicó Alberto Sanz, el planteamiento que se está llevando a cabo desde muchos países occidentales para afrontar el cambio climático “parte de una visión paliativa y tecnocentrista. La tecnología que se usa para manufacturar los coches eléctricos se basa en tecnologías minerales que se encuentran en otros países como es el caso del Congo, lo que va a tener un impacto directo en estas sociedades”. Por tanto, concluyó, “esta no es la solución, lo que hay que hacer es re pensar la movilidad”. Por su parte, Tom Kucharz de Ecologistas en Acción, señaló que “el sistema económico capitalista busca un crecimiento constante en un mundo finito, basado en la extracción de minerales fósiles. Sin duda la explotación de estos bienes naturales en continentes como el africano para el beneficio económico es una de las grandes problemáticas. De hecho, según Kucharz, “la covid-19 ha llegado porque hemos interrumpido las interacciones que existen entre la vida salvaje y los patógenos. La causa es la explotación insostenible de los recursos naturales, la destrucción de ecosistemas, hace que estemos cada vez más cerca de la vida salvaje. Un compendio de búsqueda de beneficios económicos está avanzando hacia la destrucción de la biodiversidad y como consecuencia esta pandemia y las que vendrán”. En lo que respecta a la crisis de la Covid-19, el representante de Ecologistas en Acción también destacó que se da una situación muy triste cuando hablamos de la pandemia y el acceso al sistema sanitario en África “donde hay 0,2 médicos por cada 1000 habitantes”. Además, indicó, “hay un nacionalismo sobre las vacunas. Por ejemplo, la de Pfizer ya está el 80% vendida al mundo más enriquecido. Podríamos enfrentar eso rompiendo el monopolio sobre las vacunas a través del mecanismo colaborativo llamado COVAX (ONU) pero la realidad es que no se está defendiendo el derecho humano a la salud”. Otro de los temas que se trataron en el Congreso fueron las migraciones. Cuestión que en los últimos días ha ocupado las portadas de los diarios por la llegada de migrantes a las costas Canarias. Sobre este tema, Esther Fraile, miembro del equipo de Intervención Psicosocial en la Delegación Diocesana de Migraciones de Nador (DDM), comentó que, “la prensa nos está bombardeando con las llegadas en 2020 a Canarias pero en 2018 hubo casi el doble de llegadas”. Y explicó que la migración es algo humano y que hay que plantearse por qué estas personas migran, así dijo que “si hacemos un análisis socio político y economico, encontramos las graves situaciones que se dan en los países de los que en mayor medida procede la migración. En concreto en países como Costa de Marfil o Guinea hay problemáticas políticas de reelección de presidentes o, en Mali, golpes de estado, conflictos armados…” Mamadou Dia, activista, panafricanista y defensor de los Derechos Humanos, fue una de esas personas que en 2006 tomó un cayuco para migrar. “Joven curioso y con ganas de conocer el mundo, quería haber hecho un viaje normal pero me denegaron dos veces el visado para irme a Francia”. Dia expresa la importancia de que todos los jóvenes del mundo tengan derecho a viajar y enfrentar la demonización del concepto migrar y añade que, “la mejor manera de luchar contra la migración clandestina es abriendo las fronteras”. A este respecto, Malick Gueye, portavoz del colectivo Manteros de Madrid, habló sobre la vulnerabilidad por la que atraviesan las personas migrantes una vez llegan a España y, en concreto, explicó la violencia y el racismo al que son sometidos de forma continuada. “Durante el confinamiento todos hemos tenido limitaciones porque hemos estado encerrados pero no nos damos cuenta de que las personas sin papeles están fuera de la sociedad, excluidos del sistema sanitario, no tienen derecho a ayudas del Estado. El presidente decía en sus discursos que no iba a dejar a nadie atrás pero eso es mentira porque hay millones de migrantes a los que ha dejado atrás”.  Y es que, tal y como se comentó durante toda la charla, la deshumanización está muy patente en la sociedad española. Por su parte, Esther Fraile habló sobre la continua violencia policial por la

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