Un día en la vida de… Marcos

Un día en la vida de... Marcos

Mi nombre es Marcos Garrido y soy voluntario en KUBUKA desde febrero 2017. Después de terminar mis estudios en Derecho y Administración de Empresas, e inspirado por el ejemplo de mi madre, fui de voluntariado a Camerún para ayudar en un orfanato en la región de Batibó.

Tras volver de Camerún comencé a trabajar como abogado fiscal, pero manteniendo siempre esa idea de cooperar que ya estaba en mi cabeza. Dos años después comencé un máster en gestión de proyectos de cooperación y un año despues aterrizaría en Livingstone, a día de hoy, mi segunda casa.

Mis días en Livingstone nunca son iguales uno de otro, pero casi todos comienzan con mi visita matinal al grupo Maramba Home Based Care, o a lo que llamo “mi granjita”. Coger la bicicleta, esquivar un par de coches y taparse la nariz al pasar por el improvisado vertedero que da entrada al vecindario de Maramba.

Mujeres barriendo sus jardines, sonido de cacharros chocando, olor a carbón y ramas en los braseros… ¡estoy llegando a mi destino! Un par de niños gritando para saludarte como si fueras una estrella de rock ¡y listo!

Tras hacer el ridículo viendo como las mujeres del grupo, con una media de 60 años, cavan más fuerte que yo, pero con esa energía que transmiten, me preparo para volver a la ciudad. Llego a la oficina de KUBUKA y a pesar de que tan solo han pasado dos horas de la mañana, ya ha pasado alguien preguntando por ti, Joyce, nuestra directora, te espera para ir al banco y desde España esperan que contestes un par de emails… la mañana ya está completa.

Llega la hora de comer y el día ha sido tan ajetreado que no recordabas que te tocaba cocinar… ¡pasta, tomate y bien de sal! ningún voluntario se queja de la comida en la casa KUBUKA.

La tarde es más tranquila. Generalmente las paso en la oficina y toca trabajo de ordenador; temas de contabilidad, proyecciones financieras y aclarar un par de asuntos sobre… tareas que resultarían más monótonas sin la música local de fondo de nuestros vecinos del Carwash.

Sobre las 20:00, el siempre sonriente Mr. Tembo, nuestro guardia de seguridad, marca el momento de ir recogiendo. Dejamos la oficina en sus manos, y ponemos rumbo a casa. Una vez llegamos, compartimos el día con el resto del equipo, ¡noodles (nunca falla) y a dormir!

Haz un plan con la almohada antes de dormir, que Zambia ya se ocupará, una vez más, de cambiar tu día a su manera.

 

Marcos Garrido, voluntario de KUBUKA

 

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