Cadena de favores

Cadena de favores

Cadena de favores, una película muy recomendable. Cuenta la historia de un niño con una historia familiar difícil que hace un proyecto en el colegio que consiste en formar una cadena de favores. Él, tenía que ayudar a tres personas en algo importante de sus vidas; cada una de esas tres personas a otras tres y así sucesivamente.
El otro día, reflexionando sobre el recorrido de KUBUKA durante el año 2017, me enterneció pensar que se está creando una cadena de favores poco a poco a nivel mundial, que viaja entre continentes, atravesando océanos, grandes ciudades y pequeñas aldeas y en la que participan muchas personas. La idea ha ido más allá de una película y se ha hecho real y KUBUKA forma parte de esa realidad.

No sé ni cómo, ni dónde, ni quién, ni cuándo empezó esta cadena, pero sé que ahora está formada por muchísimos caminos, cada uno de los cuales tiene muchos eslabones que se cruzan y entremezclan para seguir agrandándola.
Muchas personas, con sus acciones del día a día forman parte de este maravilloso invento humano. Aquellas que, con su trabajo, ayudan a otros a salir de las adicciones, o acompañan a discapacitados para hacer que sus mañanas sean más entretenidas, aquellas que realizan donaciones de dinero, tiempo o esfuerzo y muchas más.
Partamos de un inicio hipotético para entenderlo mejor. Alex es un español que fundó una ONG llamada Coni. Cuando su proyecto empezaba, recibió el premio Marisol de Torres en Madrid, y quiso trasladar lo que había recibido a Guatemala y fundar con ello una escuela. Así, daba la oportunidad a muchos niños de recibir una educación digna.

Estos niños, privilegiados en su entorno, están siendo educados en la cooperación, concienciándose de que hay que ayudar al de al lado y repartir lo que tienen. Por ello, en un futuro, harán que su eslabón no sea el último. Ayudarán a su aldea, harán crecer su país y podrán dar una buena educación tanto a sus hijos, como a aquellos niños que no puedan permitírselo.

Seguramente, Marisol no fue el primer eslabón, sino que fue inculcada en la solidaridad por sus padres, y ella se lo traspasó a sus hijas, hermanos, amigos y desconocidos. Tras ello, sus allegados, en vez de quedarse de brazos cruzados, decidieron formar parte de la cadena y repartir aquello que habían recibido a través de premios entregados a distintas ONGs, las cuales eran el siguiente eslabón.

A su vez, Alex, cuando KUBUKA comenzaba a dar sus primeros pasos, nos ayudó dándonos consejos desde la experiencia para desarrollarnos y saber lidiar diferentes situaciones. Gracias a él, KUBUKA ha podido participar en la cadena llevando a cabo nuevos proyectos. Y gracias al nacimiento de estos proyectos, mucha gente zambiana y keniana quedará empoderada para poder salir del umbral de la pobreza.

Así, los hijos de todas estas personas tendrán una educación y, como los niños de Guatemala, no permitirán que la cadena quede congelada en un futuro.

¡La cadena se ensancha y forma cada vez más caminos!

Y esto es un mero ejemplo dentro de una pata de una de las muchas cadenas de favores que existen hoy en día en el mundo.
Seguramente, esta cadena de favores haya empezado mucho antes.

Seguramente, esta no sea la única cadena de favores que exista en el mundo.

Seguramente, un día, alguno de los eslabones de esta cadena tropiece con los de otra distinta y fusionen sus fuerzas para llegar a más rincones del mundo.

Y así, poco a poco, con los pequeños actos de cada persona inmersa en la cadena, conseguiremos que el lugar de nacimiento o el color de piel de alguien no dicte las oportunidades que esa persona tiene en la vida.

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